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Lo prohibido en el México Bicentenario 21 julio, 2010

Posted by Iván Quecha Reyna in Libros, Noticias, Opinión.
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Durante la Independencia y Revolución en México hubo de todo. Alcohol, mucho sexo salvaje y vagos sin oficio ni beneficio.

A continuación, unos breves resúmenes sazonados con lo mejor de la web, del fascículo 16 de la revista Proceso, sobre el Bicentenario. Cheque nomás la calidad, y tal vez todavía se encuentre un ejemplar con su voceador más cercano.

El pulquito sabrosón

Cuando el cura Miguel Hidalgo se levantó en armas y asedió la ciudad de México, las autoridades de esa época se escandalizaron y trataron de controlar algún brote de rebelión dentro de la capital del país, por lo que se concentraron en las pulquerías.

Y es que dentro de estos establecimientos pasaba de todo: había mucha “socialización” de hombres con mujeres, y ya bien pedos, había delitos desde estupro hasta asesinatos.

En este ambiente, las autoridades españolas creían que ahí era un lugar perfecto para que empezara el desmadre, por lo que hubo mucho espionaje en las pulcatas -uy, ya se me antojó uno alfalfa con lo que es su pizca de canelita-.

Aunque hubo varios intentos de sublevación, no hubo ese estallido que tanto temieron los gachupines, que estaban con los nervios de punta, aunque al final, Hidalgo nomás los espantó y no se lanzó contra la ciudad de México.

Cabe recordar que las pulquerías de la época eran (y hasta ahora son) muy coloridas. De ahí salió aquel dicho a las mujeres para humillarlas: “te pintaste como puerta de pulquería”. Déjenlas ser, carajo.

Sexo en la Revolución: las enfermedades “vergonzosas”

Según la investigadora Margía Eugenia Sánchez Calleja, al término de los enfrentamientos revolucionarios se volvió al hostigamiento de prostitutas, pero el caso más alarmante fue el de los hombres y la sífilis.

El comercio sexual en México estuvo bien cimentado, pero había problemas, sobre todo por la opresión femenina. A las prostitutas que contagiaban se les aislaba y discriminaba, pero se consideraba que los hombres no podían contagiar esas enfermedades… ¿Y por qué no podían? Pus porque eran hombres, vaya usté a creer.

Resulta que hubo un momento que el 80% de los soldados mexicanos tuvo sífilis o una enfermedad similar. Pero los médicos fueron obligados a guardar el “secreto” de los militares que estaban malos, pero en cambio eran obligados a señalar a las prostitutas que estaban enfermas. Así nunca se podía arreglar ese asunto.

Si quieres saber al respecto, te recomiendo que trates de conseguir el fascículo 16 de la revista Proceso, vale mucho más que los 20 pesitos que cuesta. Saludos.

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Comentarios»

1. Pilar - 2 junio, 2015

Felicidades por tu artículo. Me ha resultado muy interesante y he descubierto muchas cosas que no sabía. Enhorabuena por tu blog.


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